sábado, 13 de septiembre de 2008

Letras del Sur: puertas y ventanas abiertas


Carlos Vásquez – Zawadzki

Transcribimos para nuestros lectores y lectoras el Editorial que escribéramos para el segundo número de la revista:

“Un proceso como el de la revista Letras del Sur busca convertirse en un telar discursivo y simbólico, espacio blanco que será tachonado de plurales voces dialógicas, palpitantes pero asimismo memoriosas. De hoy y de ayer y de mañana. Voces que interrogan nuestras realidades socio-históricas y culturales e inquieren el ser y su devenir como sujetos sociales, sujetos de deseo y sujetos de lenguaje. Entonces cuentan y se cuentan esas voces y sujetos, y dialogan a nivel regional, como también a niveles nacionales e internacionales.

Ello, desde diferentes campos de saber y escrituras.

Y en ese devenir del ser o sujetos sociales en la escritura y el diálogo, se producen “símbolos” y simbologías, de sumballein, poner juntos, precisamente aquello que posibilitaría relacionar, establecer puentes –afectivos e intelectivos- de ida y vuelta por la cotidianidad y el tiempo y el espacio, en fin, producir lazos sociales. Simbolizar, como pulsión de vida, en el contexto de nuestra problemática histórica colombiana y conflictos, frente y en contra de pulsiones thanáticas y destructivas de los proteiformes actores de la violencia y la guerra en nuestra geopolítica regional y nacional. Simbolizar para crear subjetividades e intersubjetividades, el “yo” y el “nosotros”, la sociedad civil.

Letras del Sur se desea, en esta perspectiva, revista de escrituras y sujetos simbólicos plurales, y dialogantes.

En este número dos, el cuento y su microcosmos y mundo posible –Edgar Bastidas Urresty; el poema y el “yo lírico” en los quiebres de la Modernidad y de las mismas escrituras literarias –Gerardo Guerrero y Augusto Rincón; y el ensayo –bien sobre lenguajes, culturas e imaginarios populares en la fiesta –Lydia Inés Muñoz Cordero; bien sobre lenguajes y desarrollos tecnológicos en transformaciones contemporáneas hacia lo cibernético y virtual –Esteban Solarte: matrices de nuevos sujetos y saberes, intercambios y comunicaciones en la Red global, aportando significativamente a lectores y lectoras.

También en este segundo número, proponemos la creación y funcionamiento de un Fondo documental y biobibliográfico de escritoras y escritores de Nariño como espacio que posibilitaría la investigación, el estudio y el conocimiento de quienes piensan, sueñan, desean, reflexionan, comunican, actúan, recuerdan, avizoran, están de regreso, se proyectan al futuro, en espacios andinos y del Litoral… A la vez que se interrogan por subjetividades e intersubjetividades, y producen lenguajes y simbolismos, en la literatura y las ciencias sociales. El centro de este proyecto, la Universidad de Nariño.

La revista tiene como invitada a la magnífica escritora costarricense, Alicia Miranda Hevia, presentada por Edgar Bastidas Urresty.

Asimismo se pregunta por el Litoral Pacífico y la actividad poética y estética de “nombrar” y crear una geopoética de ese universo temporal y espacial de mestizajes socio-culturales y cosmovisiones ricas en lenguajes significantes precisamente del lazo social, el futuro en el presente y el pasado –Carlos Vásquez – Zawadzki, leyendo la obra de Payán Archer y Benítez Duclerc, y de paso, otro significativo poeta del mar, Helcías Martán Góngora”.

martes, 2 de septiembre de 2008

FestiArmenia de la Palabra, 2008

Carlos Vásquez - Zawadzki

Un proceso sociocultural importante se ha abierto en Armenia desde el 2007, para el país e Iberoamérica: un nuevo y alternativo espacio simbólico para el encuentro de sujetos y voces plurales: escritores y habitantes de la ciudad capital cafetera.

Un proceso – convite: banquete del saber y del sabor en el que la convidada es la palabra: lúdica, pero asimismo sensible, inteligente, analítica, crítica… En fin, liberadora y creativa en su dialogicidad de nuevas realidades y mundos.

El Festival de la Palabra buscaría devenir creativo o productivo de capital simbólico, al tiempo que formativo de ciudadanía participativa. Al respecto propone: “Como señaló Marcel Proust, no hay un público que esté esperando ansiosamente lo nuevo, ya que lo nuevo por definición, es desconocido. Nadie espera lo que no sabe que existe. Proust decía que los cuartetos últimos y más radicales de Beethoven no esperaron a que se creara un público para ellos sino que fueron los mismos cuartetos los que poco a poco crearon ese público”.

Al convite, en este 2008, fueron invitados el boliviano y novelista Juan Claudio lechín –y su visión integradora latinoamericana. El chileno Luis Arias Manzo --y su liderazgo del Movimiento de Poetas del Mundo. El costarricense y narrador Rodolfo Arias Formoso –y sus experiencias y conocimientos históricos del Caribe. El también costarricense Luis Chaves –y su escritura poética reconocida en España y América. El poeta maya-k’iché, guatemalteco, Humberto Ak’abal –y su perspectiva etno y pluricultural. La joven narradora ecuatoriana Solange ‘Losange’ Rodríguez –y su práctica pedagógica alternativa para los jóvenes. La docente universitaria, escritora, productora de t.v., editora, crítica literaria y cronista venezolana Marisela Gonzalo Cordero-Febres –y su fundamentación en el goce de la lectura y la palabra para las nuevas generaciones…

Asimismo narradores, poetas, editores, críticos literarios y docentes colombianos –y su verbo renovador significativo en contextos ibero y latinoamericanos: Juan David Correa, Juan Diego Mejía, Juan Felipe Robledo, Federico Díaz – Granados, Gonzalo Mallarino Flórez, Carlos Orlando Pardo, Octavio Escobar Giraldo, Carlos Vásquez – Zawadzki, Omar García Ramírez, Elías Mejía, coordinados vivencial y memorablemente por la narradora Samaria Márquez Jaramillo, creadora y directora del evento.

La palabra literaria –en sus rupturas significativas contemporáneas, en sus formalizaciones más allá de cánones y géneros establecidos--, dialogó relaciones con el campo discursivo político. Con el de la historia y las historiografías. Con el estatuto de la ficción. Con las pulsiones eróticas y thanáticas, el sentido y el sin sentido de la existencia. Con el campo comunicativo y periodístico. Con los sujetos urbanos. Con las prácticas pedagógicas y la lectura.

Los escritores-as narraron la génesis de su trabajo creativo, los procesos de elaboración de sus obras, la recepción de las mismas. Y leyeron, leyeron, leyeron páginas de su puño y letra, encontrándose con diferentes tipos de receptores y públicos. Entre estos los universitarios y escolares, porque en el placer y goce del convite participaron la Universidad del Quindío y un número importante de escuelas oficiales y privadas.

Símbolos y simbologías provienen de ‘sumballein’, escribimos recientemente: “poner juntos, precisamente aquello que posibilitaría relacionar, establecer puentes –afectivos e intelectivos- de ida y vuelta por la cotidianidad y el tiempo y el espacio, en fin, producir lazos sociales. Simbolizar, como pulsión de vida, en el contexto de nuestra problemática histórica colombiana y conflictos, frente y en contra de pulsiones thanáticas y destructivas de los proteiformes actores de la violencia y guerra en nuestra geopolítica regional y nacional. Simbolizar para crear subjetividades e intersubjetividades, el ‘yo’ y el ‘nosotros’, la sociedad civil”.

En esta perspectiva, el Festival de la Palabra de Armenia –como proceso y realización socioculturales—se propone como matriz precisamente productiva y socializadora de capital simbólico, de lazos sociales y nuevas subjetividades e intersubjetividades. Desde la geopolítica del eje cafetero, como alternativa real de comunicación y paz en el presente colombiano e iberoamericano.

lunes, 25 de agosto de 2008

Un hombre muy viejo, sin alas y sabio


por Carlos Vásquez – Zawadzki




José del Rosario, nacido el 5 de marzo de 1881, según certifica con verosimilitud su cédula de ciudadanía, es hombre de 127 años cumplidos en olor de libertad y autonomía desde su décimo primer aniversario, cuando decidió tomar su centenario y hoy legendario destino en sus fuertes y gruesas manos independientes.

Desde las infinitas imágenes y voces que permanecen tatuadas, palpitantes en su memoria, recuerda José del Rosario algunos principios de vida que, afirmativa y lúcidamente, le permitieron llegar a ser el colombiano más viejo del planeta:

· Alejarse con decisión de las tentaciones y vagabunderías de las ciudades, grandes o pequeñas, y permanecer en medio de la Naturaleza.

· En este sentido, estar retirado de los brutales –y lacerantes, añadimos nosotros- ruidos que producen las urbes modernas.

· Amar el silencio por sobre todas las cosas y personas.

· Beber en solitario “ron fermentado a base de panela, y en el recipiente, introducir una herradura caliente” (consejo de un Dionisos del trópico).

· Trabajar con libertad y en autonomía, todo el día y todos los días.

· Desarrollar la fuerza de un buey, y su sostenida y permanente resistencia.

· Caminar, precisa y pausadamente, como los respetables bueyes lo enseñan, siendo capaces de llevar sobre los hombros un bulto de comestibles durante doce horas y soportarlo de un pueblo a otro.

· Reír – se. Hacerle bromas a quienes nos rodean.

· Y volver a reír, y nunca participar en una guerra, mucho menos si se trata de guerras fratricidas (y de un siglo a otro como las colombianas).

· Completar 24 hijos e hijas, y vivir con más ganas que todos ellos. Aquellos serán concebidos en sólo dos mujeres de prolíficos vientres, una llamada Epifanía, y la segunda, Susana.

En definitiva: caminar siempre; buscar independencia y silencio; internarse en la Naturaleza y vivir existencialmente sus ritmos y tiempos; devenir y permanecer fuertes, trabajar, trabajar y trabajar; ser bromista y reír; abandonar estas ciudades malditas de vagabunderías y borrachos…

Y por último: “estar con Dios y no pensar en lo malo”.

Estos, los Mandamientos para una eterna juventud de José del Rosario…

jueves, 14 de agosto de 2008

Spleen y polític(os)a

por Carlos Vásquez - Zawadzki

Del bajo latín splen y del griego splên, el filósofo francés del siglo XVIII Voltaire –el hombre de la deseada y necesaria tolerancia— lo escribía splin, como también lo hacía el dramaturgo Diderot. Baudelaire escribirá a su vez, spleen: significa hipocondría y melancolía pasajeras, sin aparente causa, caracterizadas por la repulsión de todo lo habido y por haber…

Es también humor negro, como por ejemplo escribir a sotto voce que la actividad política en el país produciría repulsión, tanto pasajera como permanente. Esto, de arriba a lo alto de la pirámide, como decir de la tierra a la tierra del poder.

Y más que ‘hipocondría y melancolía’, lo que estaría en juego, por la importancia dada por los medios masivos de comunicación al des-valorizado quehacer político, es la hartura, la llenura, la saturación en los habitantes de las ciudades, es decir, nosotros.

¿Cómo no sentirse saturados, ahítos, de la presencia diaria y semanal, mensual y de nuevo diaria y a todas horas del primer mandatario de la nación. Omnipresente en toda la geopolítica. Omnisapiente en toda la ‘patria’. Por todo y para todo: al ojear una página del periódico, al escuchar más que ver los noticieros de televisión, al buscar una emisora musical para escapar de su acento melcochudo (como el de mis abuelos paisas, ¡Ave María, hombre!). Allí, siempre aquí, en todo lugar mediático. Para decirlo con Borges, en todas las esquinas rosadas…

Y luego sus tozudos ministros de defensa y agricultura y protección social (añadamos recientemente al insípido Canciller). Buscando mojar prensa… y radio… y t.v… Ellos saben, como el patrón, que la cosa es con los medios, por los medios, en los medios y a su pesar de los medios. Ellos también saben pescar todos los días en el río revuelto del (des)orden público y social. Y eso lo hacen con pasión y razón, aparecer y hablar: “pesco o peco yo pe(s)cador, luego, soy ministro de Estado”. Y dejar huellas en retina y oído, pero con poco peso y sentido en nuestras memorias.

Y así las massmediáticas cortes, el massmediático fiscal, el massmediático procurador, el massmediático defensor del pueblo… y todos y todas los y las ministros del despacho sin empacho de figurar y hablar: “Hablo, luego existo políticamente”. Y eco, eco, eco en los medios.

Pero, lo que vemos y escuchamos es en gran parte retórica de la imagen y la palabra, para con-vencernos. Lugares comunes de la política o la politiquería y aún del derecho, repeticiones, refritos, frases calcadas de otras frases similares, palabrería usada en cualquier circunstancia, vehemencia o displicencia e indiferencia calculadas, vacío y nadaísmo (¡perdón, Jota!). En (casi) todo, una monumental mediocridad.

Entonces, pocas preguntas de fondo, pocos conceptos pertinentes, pocas políticas inteligentes de Estado, poco cacumen individual y colegiado, poca generosidad, poca dimensión humana y social, poca innovación y creatividad, poca bondad, poca justicia de todo género, poca solución de largo plazo, poca grandiosidad, etc.

Y un gigante spleen o splin o aburrimiento o repulsión y cansancio existencial. Una hartura mayor con quienes están desde hace seis años en el poder. Y una llenura con revoltura con los que vienen detrás, como lobos del hombre, por la primera magistratura. Para girar una y otra vez, viejo Nietzsche, en redondo.

domingo, 10 de agosto de 2008

"El sueño de la razón y la pesadilla de la Historia en las trilogías de Carlos Rojas", de Cecilia Castro Lee



por Carlos Vásquez – Zawadzki

La obra de Carlos Rojas (“veintiocho novelas, varias novelas cortas y una docena de cuentos…”) es una de las más fecundas y significativas de la literatura española e iberoamericana de los siglos XX y XXI, y su conocimiento por parte de la ensayista y profesora Cecilia Castro Lee (…”este libro se comenzó a escribir hace ya un cuarto de siglo cuando leí por primera vez una novela de Rojas. Se trataba de su novela más reciente Mein Führer, Mein Führer! El libro prohibido (Planeta, 1975)…”), es el producto de un riguroso trabajo investigativo, conceptualmente interdisciplinario y metódica y rigurosamente analítico – textual. Cecilia Castro Lee lo aborda en una visión de conjunto, unificando la cosmovisión de Carlos Rojas, bajo el tema de El sueño de la Razón y la pesadilla de la Historia en las trilogías de Carlos Rojas, “es decir entre Goya y Joyce”.

El ‘corpus’ conceptual y analítico –decíamos, interdisciplinario- de Cecilia Castro Lee, está fundamentado en los desarrollos epistémicos y crítico - literarios de las últimas décadas. Es un ‘corpus’ a la vez inteligente e inteligible, que no solamente aporta al conocimiento de la totalidad de la obra de Carlos Rojas, cuanto al campo o subcampo discursivo de la escritura ensayística iberoamericana.

Decimos, inteligente e inteligible: una escritura ensayística dialógica, de una plasticidad única en cuanto al rigor del saber nombrar sentidos múltiples y/o polifónicos, como también al decir placentero que se comunica al lector o lectores para hacerlo comprehender e incorporar conocimientos. Cecilia Castro Lee propone claves de lectura de cada una y del conjunto de la obra de Rojas, que posibilitan un conocimiento de la(s) misma(s) en su complejidad estética y literaria, en su concepción y en su resolución narrativas específicas intertextuales/ dialógicas. Pero, aquí, el ‘saber’ de la ensayista es ‘sabor’ –como lo proponía un Roland Barthes-, regusto o sabor del saber para los estudiosos –quienes se inician pero también para los conocedores- de la obra de Rojas.

Entre Goya y Joyce, la cosmovisión de Carlos Rojas… es decir, entre la crisis racionalista que señalaba el fin de la utopía de la Ilustración en el siglo XVIII (y una de las claves de lectura en el grabado 43 de la serie Los caprichos: “Nadie se conoce” y “Los hombres no saben el camino”) y Stephen Dedalus y la pesadilla de la historia (individual y colectiva y/o de la humanidad), en Joyce, conciencia de la historia como camino hacia la muerte. Frente a lo cual Rojas propondría como ethos creador la remisión: “despertar de esa pesadilla y componer la historia hecha añicos por la insensatez colectiva”.

Cecilia Castro Lee formula entonces como conjetura mayor la oscilación de la obra de Rojas entre el sueño de la Razón y la pesadilla de la Historia. Sus personajes participarán “de la visión crítica de la Historia a la manera de Joyce y buscan recobrar el tiempo perdido a la manera de Proust”.
En las trilogías de Rojas, “Textos que abordan el discurso del ser y del querer ser, textos indagatorios sobre el sentido de la existencia que invitan a un despertar de la conciencia”. Textos innovadores, precursores de la postmodernidad ficcional. Textos, a la vez interculturales e interdisciplinarios, que borran fronteras genérico – discursivas, en diálogos con otras textualidades literarias y culturales, y en busca “insaciable de la identidad como antídoto a la máscara, a la inautenticidad y la desesperanza”.

En esta perspectiva estética, las obras narrativo - ficcionales de Rojas son auto-reflexivas y autónomas en el campo literario, mismas que posibilitan a la ensayista adelantar –centrándose en las trilogías- lecturas plurales: mítica y mágica, ekfrástica, historiográfica e ideológica (y de las ideologías), existencial, y en sus génesis y estructuraciones discursivas y narrativas.

Así, por ejemplo, en su lectura de la Trilogía de Sandro Vasari (publicada entre 1978 y 1982), considerada por la crítica como su obra de madurez, Rojas creará al personaje Vasari –afirma Cecilia Castro Lee- como su alter ego, proclamándolo “autor ficticio de la trilogía”. Vasari, un escritor de ficciones, “vale decir un perseguidor de sí mismo a través de sueños y quimeras”. Un personaje que padece y goza en su incertidumbre “acerca de su propia identidad y se cree alma en pena que busca saber quién es a través de sus ficciones”. Las novelas de la Trilogía están concebidas mediante los sueños del personaje. Allí, “Los personajes se conectan a través del sueño y el lenguaje del uno deviene el del otro”. Así la estructura narrativa se escribe en abîme: Vasari/ Goya/ Dali/ Lorca… “El lector” (de la Trilogía) “atestigua en esta forma la gestación de la novela y la crisis que la engendra”: Vasari/ España… “El sueño como recurso literario, proporciona (…) la estructura de (la) novela, las coordenadas espaciales y temporales y la materia misma de la novela”. En esta dimensión: “La obra así concebida ofrece al lector la experiencia única de una creación desde dentro”, en su auto-nomía y campo discursivo literario, establecidos en la modernidad de la novela europea y desde los años sesentas en Iberoamérica.

Así mismo en la(s) lectura(s) de la Trilogía de los Jardines (eros, locura y arte: nostalgia y busca de un paraíso) y la trilogía Memoria de la Historia (Una civilización en crisis y el arte que la atestigua), para concluir en las memorias del novelista y su producción pictórica.
En síntesis, un trabajo ensayístico excelente, un libro memorable.

miércoles, 16 de julio de 2008

Por un Diccionario (político) de estupideces

Carlos Vásquez - Zawadzki


Gustave Flaubert, primer escritor moderno (Madame Bovary, La educación sentimental, Salammbó, La tentación de san Antonio, Tres cuentos…) lo llamaba Diccionario de ideas recibidas o lugares comunes o clisés, y mejor, estupideces. Un proyecto in progress desde 1850 –algo así como un libro abierto hasta el infinito--, en el cual ponía de relieve “el efecto de autoridad de la palabra recibida”. En efecto, “el punto común de las ideas recibidas es su dogmatismo y la fuerza autoritaria de su enunciación”,* propone A. Herscheberg Pierrot.


Y añade: “El Diccionario muestra el proceso de la autoridad y de las creencias, que está en juego indefinidamente en la opinión”. Flaubert asociará creencias y ausencia de discusión en las ideas recibidas. Estas, en pocas palabras, tendrían un carácter imperativo y dogmático. De allí la intención del Diccionario: ser irónico, y aún, satírico.


El Dictionnaire des Idées Recues estaba destinado a entrar en la segunda parte de su gran novela inconclusa a la hora de su muerte, en 1880, “Bouvard y Pécuchet”, aquella historia de los saberes modernos, cuyos personajes derrisorios son precisamente dos copistas de Notaría…


Algunos ejemplos del famoso Diccionario de idioteces (a distancia, viviendo en Nueva York, un José Martí sabía lo que Flaubert traía entre sus manos creativas y críticas en la elaboración de “Bouvard et Pécuchet”, en 1880):

  • Imbéciles: Aquellos que no piensan como usted.
  • Tiempo: Eterno tema de conversación. Quejarse siempre.
  • A propósito del difunto: ¡Y decir que cenaba en su compañía hace ocho días!
  • Suicidio: Prueba de cobardía.
  • Diploma: Signo de ciencia. No prueba nada.
  • Ministro: Último término de la gloria humana.
  • Imprenta: Descubrimiento maravilloso. Ha hecho más mal que bien.
  • Cuadratura del círculo: No se sabe lo que es, pero se levantan los hombros cuando se habla de ello.
  • Derecho (El): No se sabe en qué consiste.
  • Método: No sirve para nada.
  • Diccionario: Reír –sólo está hecho para los ignorantes.
  • Intriga: Conduce a todo.
  • Camello: Tiene dos jorobas y el dromedario una sola. O mejor: el camello tiene una y el dromedario dos. Nos confundimos.
  • Ideal: Completamente inútil.
  • Conversación: Política y religión deben excluirse de la misma.
  • Fuego: Purifica todo. Cuando se escucha gritar ‘fuego’, se debe comenzar por perder la cabeza.
  • Filosofía: Se debe siempre hacer burla.
  • Parientes: Siempre desagradables. Esconder a quienes no son ricos.
  • Universidad: <>.


Ahora bien, el campo de la política en Colombia a nivel de su ‘decir’ o discursivo, requeriría hoy por hoy de un Diccionario de estupideces –o ideas recibidas o lugares comunes o clisés. A nivel de los gobiernos nacional, departamentales y locales, el Congreso, los partidos –incluyendo a los de la oposición-, los liberados y liberadas que estaban en manos de la guerrilla, las mismas guerrillas, los medios de comunicación radiales, impresos y televisivos, etc. Este Diccionario posibilitaría nombrar y clasificar para lectores y lectoras de la ‘patria’, “ideas recibidas en su dogmatismo y la fuerza autoritaria de su enunciación”.


Un solo ejemplo paradigmático de reciente cuño:

  • Recompensas: Si nos tenemos que gastar el presupuesto de Colombia pagando recompensas, nos lo gastamos.



Anne Herschberg Pierrot, “Introduction – Histoire d’un projet” in Flaubert Le Dictionnaire des Idées Recues, L: G: F:, Paris, 1997, pp. 5 – 43.

lunes, 14 de julio de 2008

El pensador de Bolívar (II)


Ingresemos una vez más a “El mundo según Bolívar” –del dramaturgo Carlos José Reyes--, por tiempo, tiranía, terrorismo y traición, y leamos en espiral (Vico, Fuentes) el tiempo pasado y presente de nuestras Independencia y República americanas; leamos lo que experimentamos hoy por hoy en nuestra ‘matria’ colombiana:

· Yo espero mucho del tiempo: su inmenso vientre contiene más esperanzas que sucesos pasados; y los prodigios futuros deben ser muy superiores a los pretéritos (1824).

· Aunque la guerra es el compendio de todos los males, la tiranía es el compendio de todas las guerras (1814).

· La fortuna nos ahorra la terrible necesidad de ser terroristas (1820).

· Morillo me fue a encontrar con un escuadrón y yo fui solo, porque la traición es demasiado vil para que entre en el corazón de un grande hombre (1827).

Ahora, más allá de un orden alfabético del libro,* vayamos de una sentencia a otra, de una máxima a otra y, como lo hiciera Montaigne –creador del ensayo, formulado a partir de sí mismo y su situación para conocerse y conocer el mundo— detengámonos en pensamientos bolivarianos que están en nuestra memoria individual y que desearíamos colectiva, a la vez que reflexiva, para las jóvenes generaciones:

· (Autoridad) ¡Qué virtudes es preciso tener para poseer una inmensa autoridad sin abusar de ella! ¿Puede tener interés ningún pueblo en confiarse a un solo hombre? (1804).

· (Aprecio) El aprecio general ha sido siempre mi única ambición (1815).

· (Amistad) La amistad es preferible a la gloria (1827). Yo confío en que la amistad es más fuerte que la fortuna (1827).

· (Amor) El gran poder existe en la fuerza irresistible del amor (1827).

· (Apología) No hay mejor apología que una república libre. El que hace estas cosas siempre es bueno, y yo me he metido a alfarero de repúblicas, oficio de no poco trabajo, pero al mismo tiempo glorioso (1824).

· (Anarquía) La libertad se halla de ordinario enferma de anarquía (1827).

· (Ambición) La ambición es una mancha para la verdadera gloria (1816).

· (Americano) Los malvados no tienen honor ni gratitud, y no saben agradecer, sino temer (1827).

· (Calamidad pública) Nuestras discordias tienen su origen en las dos más copiosas fuentes de calamidad pública: la ignorancia y la debilidad (1815).

· (Ceguera) Nuestra empresa ha sido a tientas, porque éramos ciegos; los golpes nos han abierto los ojos (1815).


*”El mundo según Bolívar”, selección y prólogo de Carlos José Reyes, Icono, Bogotá, 2006, pp.200.