miércoles, 12 de noviembre de 2008

Preguntas al desgaire (I)

Carlos Vásquez – Zawadzki

Estos interrogantes parten de lecturas en espiral, reflexiones fragmentarias, experiencias de incertidumbre, deseos de saber – nos, silencios en la historia y en el presente, excesos (del poder, del capital, etc.), estulticia y mentira, incivilidad y egoísmo, seriedad y banalidad, carencia de solidaridad y otros valores colectivos e individuales, insatisfacción frente a nuestras realidades sociales construidas en la injusticia, traiciones afectivas e intelectuales, borramientos en el lenguaje, en fin, deseos de encontrar lectores y lectoras, y mejor, complicidades, humor y risa, ganas de sacudir sujetos, cosas y toda esta geopolítica de la intolerancia, la repetición, la monotonía y la muerte. Preguntarse, pues, como voluntad de saber y pulsiones de vida…

¿Será cierto que ‘el país político’ es inviable en Colombia, por falta de proyectos de nación, sólidos y modernos partidos políticos, y más sólida, inteligente y solidaria formación y actuación de las clases política y empresarial, una ética pública y privada a toda prueba, sensibilidad e imaginación más que razón, liderazgo, trabajo en equipo, imaginarios de país y comunicación?

¿Será cierto que el país necesita de un sistema tributario –a largo plazo--, eficiente y equitativo para sostenerlo adecuadamente, con impuestos permanentes a los dueños de la tierra (incluyendo las baldías…), al patrimonio, a las herencias, sin subsidios ni gabelas tributarias, y que este nuevo sistema tributario debería formularlo, tramitarlo y aprobarlo el Congreso en el 2009, beneficiando a todos los colombianos y colombianas en época de crisis financiera mundial?

¿Será cierto que el llamado sueño americano (antropólogos afirman: “esta geografía no es un país; ha sido, es y será un negocio”) es el del capital, la codicia, la razón instrumental, el exclusivo bienestar material, algunas arandelas más y pare de contar?

¿Será cierto que la debacle mundial del sistema capitalista, y mejor, neocapitalista –Wall Street, bancos, gobiernos y Cía Ilimitada-- impide toda credibilidad en la libertad (léase, libertinaje) del mercado y del capitalismo financiero, sin regulaciones ni estatales ni mundiales?

¿Será cierto que interrogantes y respuestas a los problemas históricos del país son más filosóficos y socioculturales que económicos; así por ejemplo: quiénes somos colombianos y colombianas en la diversidad; quiénes desean ser y estar aquí en esta geopolítica del absurdo y del crimen, y para qué; qué proyectos colectivos y particulares nos hacen permanecer juntos; qué matrices institucionales o civiles producen lazos sociales en valores, imaginarios, intersubjetividades y subjetividades, acciones…?

¿Será cierto que, fracasados los proyectos de país realizados por patriarcas y todo tipo de ’falócratas’ –luego de 200 años de Independencia y República, y 50 años de violencia fratricida--, es el turno para las mujeres: su visión de presente y futuro, sus valores (generosidad, honestidad, ternura, solidaridad, comunicación…), su cada vez más sólida formación profesional y excelencia administrativa, su respeto por la vida humana y la Naturaleza?

¿Será cierto que superar la impunidad y sus imaginarios sociales y colectivos (“No creemos en las instituciones de justicia”), es una utopía, un imposible, algo inalcanzable en Colombia a niveles local, regional y nacional?

¿Sera cierto que el país del futuro –colombiano y asimismo latinoamericano-- se pensaría y realizaría desde y a partir de la niñez de hoy, con justicia, equidad, respeto a las diferencias y la vida, en fin, dignidad para los ciudadanos y ciudadanas del futuro?

(…)

lunes, 13 de octubre de 2008

La Tumba del colombiano desaparecido

Carlos Vásquez - Zawadzki

Sí, un monumento significativo, simbólico, erigido en el corazón de nuestra geopolítica. Rojo, como la sangre derramada por millares de colombianos y colombianas de todas las edades.

Para que hoy y mañana todos y todas no olvidemos las desapariciones –las aterradoras desapariciones forzosas- de 25.000 personas desde 1985. Más de 6.000 en el último año.

Para que la memoria colectiva –lábil en familias y amistades y compañeros de trabajo y vida- de quienes fueron desaparecidos en la brutalidad y la intolerancia psicóticas, nunca se borre como leves huellas en la arena de nuestros ríos y océanos.

Para que se continúen verbalizando y contando las historias de vida y los nombres de aquellos y aquellas que fueron indeseada, inesperada y violentamente desaparecidos del reino de este mundo.

Para que podamos escuchar y saber quiénes fueron y son en nuestro tiempo de crisis civilizatoria los y las desaparecidos y desaparecidas injustamente –constituyéndose en crímenes de lesa humanidad-, y para que también podernos decir quiénes somos en nuestros egoísmos, dogmas siempre misérrimos, injusticias, miedos frente al Otro, inseguridades, en fin, estulticia humana.

Para que nos digamos explícitamente en la estulticia y la psicosis.

Para que nos veamos y reconozcamos ante este espejo trisado o referente del horror: cuando colombianos y colombianas decidimos un inescrutable día exterminar al Otro, diferente, opuesto, desconocido, en lugar de respetar el valor de la vida –equivalente a la de todos y todas-, como principio fundamental de una sociedad convivial y civilizada.

Para que los desaparecidos y las desaparecidas por la Razón instrumental y la fuerza –es decir, a quienes se les negó la existencia por cualquier argumento insostenible: político, económico, religioso y de clase-, sean reconocidos, identificados en esta metáfora monumental de su ausencia.

Para ser nosotros, todos y cada uno y una, nombrados en el presente de nuestra sociedad de la violencia y la incomunicación.

Para que un símbolo mayor nos refiera, nos señale, nos interpele, y nos rodee y abrace en la geografía nacional con cintura de fuego, y nos marque un punto cero, un punto posible de no - retorno a la negación de la otredad y la diferencia.

Para que la Tumba del colombiano desaparecido, como símbolo significativo sea dialogado, sabido, incorporado, respetado, aceptado. Ello, como lo que nos reúne en lo irrepetible, en el nunca jamás. Símbolo palpitante circulando en nuestras venas –savia sabia- para devenir memoria de ese Otro desaparecido. Símbolo del valor incuestionable de la vida.

Para que familias y asociaciones de víctimas desaparecidas y el equipo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Conciliación, continúen sin descanso su trabajo de construcción de Memoria y Justicia.
Para que, finalmente, la Tumba del colombiano desaparecido alerte, avise, señale toda impunidad y cualquier impunidad. Y sobre sus paredes o fachadas se registren –blanco sobre rojo- los nombres de las 25.000 personas desaparecidas: 25.000 gritos estentóreos contra los y las criminales, los y las proteiformes actores y actoras del conflicto en Colombia.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Letras del Sur: puertas y ventanas abiertas


Carlos Vásquez – Zawadzki

Transcribimos para nuestros lectores y lectoras el Editorial que escribéramos para el segundo número de la revista:

“Un proceso como el de la revista Letras del Sur busca convertirse en un telar discursivo y simbólico, espacio blanco que será tachonado de plurales voces dialógicas, palpitantes pero asimismo memoriosas. De hoy y de ayer y de mañana. Voces que interrogan nuestras realidades socio-históricas y culturales e inquieren el ser y su devenir como sujetos sociales, sujetos de deseo y sujetos de lenguaje. Entonces cuentan y se cuentan esas voces y sujetos, y dialogan a nivel regional, como también a niveles nacionales e internacionales.

Ello, desde diferentes campos de saber y escrituras.

Y en ese devenir del ser o sujetos sociales en la escritura y el diálogo, se producen “símbolos” y simbologías, de sumballein, poner juntos, precisamente aquello que posibilitaría relacionar, establecer puentes –afectivos e intelectivos- de ida y vuelta por la cotidianidad y el tiempo y el espacio, en fin, producir lazos sociales. Simbolizar, como pulsión de vida, en el contexto de nuestra problemática histórica colombiana y conflictos, frente y en contra de pulsiones thanáticas y destructivas de los proteiformes actores de la violencia y la guerra en nuestra geopolítica regional y nacional. Simbolizar para crear subjetividades e intersubjetividades, el “yo” y el “nosotros”, la sociedad civil.

Letras del Sur se desea, en esta perspectiva, revista de escrituras y sujetos simbólicos plurales, y dialogantes.

En este número dos, el cuento y su microcosmos y mundo posible –Edgar Bastidas Urresty; el poema y el “yo lírico” en los quiebres de la Modernidad y de las mismas escrituras literarias –Gerardo Guerrero y Augusto Rincón; y el ensayo –bien sobre lenguajes, culturas e imaginarios populares en la fiesta –Lydia Inés Muñoz Cordero; bien sobre lenguajes y desarrollos tecnológicos en transformaciones contemporáneas hacia lo cibernético y virtual –Esteban Solarte: matrices de nuevos sujetos y saberes, intercambios y comunicaciones en la Red global, aportando significativamente a lectores y lectoras.

También en este segundo número, proponemos la creación y funcionamiento de un Fondo documental y biobibliográfico de escritoras y escritores de Nariño como espacio que posibilitaría la investigación, el estudio y el conocimiento de quienes piensan, sueñan, desean, reflexionan, comunican, actúan, recuerdan, avizoran, están de regreso, se proyectan al futuro, en espacios andinos y del Litoral… A la vez que se interrogan por subjetividades e intersubjetividades, y producen lenguajes y simbolismos, en la literatura y las ciencias sociales. El centro de este proyecto, la Universidad de Nariño.

La revista tiene como invitada a la magnífica escritora costarricense, Alicia Miranda Hevia, presentada por Edgar Bastidas Urresty.

Asimismo se pregunta por el Litoral Pacífico y la actividad poética y estética de “nombrar” y crear una geopoética de ese universo temporal y espacial de mestizajes socio-culturales y cosmovisiones ricas en lenguajes significantes precisamente del lazo social, el futuro en el presente y el pasado –Carlos Vásquez – Zawadzki, leyendo la obra de Payán Archer y Benítez Duclerc, y de paso, otro significativo poeta del mar, Helcías Martán Góngora”.

martes, 2 de septiembre de 2008

FestiArmenia de la Palabra, 2008

Carlos Vásquez - Zawadzki

Un proceso sociocultural importante se ha abierto en Armenia desde el 2007, para el país e Iberoamérica: un nuevo y alternativo espacio simbólico para el encuentro de sujetos y voces plurales: escritores y habitantes de la ciudad capital cafetera.

Un proceso – convite: banquete del saber y del sabor en el que la convidada es la palabra: lúdica, pero asimismo sensible, inteligente, analítica, crítica… En fin, liberadora y creativa en su dialogicidad de nuevas realidades y mundos.

El Festival de la Palabra buscaría devenir creativo o productivo de capital simbólico, al tiempo que formativo de ciudadanía participativa. Al respecto propone: “Como señaló Marcel Proust, no hay un público que esté esperando ansiosamente lo nuevo, ya que lo nuevo por definición, es desconocido. Nadie espera lo que no sabe que existe. Proust decía que los cuartetos últimos y más radicales de Beethoven no esperaron a que se creara un público para ellos sino que fueron los mismos cuartetos los que poco a poco crearon ese público”.

Al convite, en este 2008, fueron invitados el boliviano y novelista Juan Claudio lechín –y su visión integradora latinoamericana. El chileno Luis Arias Manzo --y su liderazgo del Movimiento de Poetas del Mundo. El costarricense y narrador Rodolfo Arias Formoso –y sus experiencias y conocimientos históricos del Caribe. El también costarricense Luis Chaves –y su escritura poética reconocida en España y América. El poeta maya-k’iché, guatemalteco, Humberto Ak’abal –y su perspectiva etno y pluricultural. La joven narradora ecuatoriana Solange ‘Losange’ Rodríguez –y su práctica pedagógica alternativa para los jóvenes. La docente universitaria, escritora, productora de t.v., editora, crítica literaria y cronista venezolana Marisela Gonzalo Cordero-Febres –y su fundamentación en el goce de la lectura y la palabra para las nuevas generaciones…

Asimismo narradores, poetas, editores, críticos literarios y docentes colombianos –y su verbo renovador significativo en contextos ibero y latinoamericanos: Juan David Correa, Juan Diego Mejía, Juan Felipe Robledo, Federico Díaz – Granados, Gonzalo Mallarino Flórez, Carlos Orlando Pardo, Octavio Escobar Giraldo, Carlos Vásquez – Zawadzki, Omar García Ramírez, Elías Mejía, coordinados vivencial y memorablemente por la narradora Samaria Márquez Jaramillo, creadora y directora del evento.

La palabra literaria –en sus rupturas significativas contemporáneas, en sus formalizaciones más allá de cánones y géneros establecidos--, dialogó relaciones con el campo discursivo político. Con el de la historia y las historiografías. Con el estatuto de la ficción. Con las pulsiones eróticas y thanáticas, el sentido y el sin sentido de la existencia. Con el campo comunicativo y periodístico. Con los sujetos urbanos. Con las prácticas pedagógicas y la lectura.

Los escritores-as narraron la génesis de su trabajo creativo, los procesos de elaboración de sus obras, la recepción de las mismas. Y leyeron, leyeron, leyeron páginas de su puño y letra, encontrándose con diferentes tipos de receptores y públicos. Entre estos los universitarios y escolares, porque en el placer y goce del convite participaron la Universidad del Quindío y un número importante de escuelas oficiales y privadas.

Símbolos y simbologías provienen de ‘sumballein’, escribimos recientemente: “poner juntos, precisamente aquello que posibilitaría relacionar, establecer puentes –afectivos e intelectivos- de ida y vuelta por la cotidianidad y el tiempo y el espacio, en fin, producir lazos sociales. Simbolizar, como pulsión de vida, en el contexto de nuestra problemática histórica colombiana y conflictos, frente y en contra de pulsiones thanáticas y destructivas de los proteiformes actores de la violencia y guerra en nuestra geopolítica regional y nacional. Simbolizar para crear subjetividades e intersubjetividades, el ‘yo’ y el ‘nosotros’, la sociedad civil”.

En esta perspectiva, el Festival de la Palabra de Armenia –como proceso y realización socioculturales—se propone como matriz precisamente productiva y socializadora de capital simbólico, de lazos sociales y nuevas subjetividades e intersubjetividades. Desde la geopolítica del eje cafetero, como alternativa real de comunicación y paz en el presente colombiano e iberoamericano.

lunes, 25 de agosto de 2008

Un hombre muy viejo, sin alas y sabio


por Carlos Vásquez – Zawadzki




José del Rosario, nacido el 5 de marzo de 1881, según certifica con verosimilitud su cédula de ciudadanía, es hombre de 127 años cumplidos en olor de libertad y autonomía desde su décimo primer aniversario, cuando decidió tomar su centenario y hoy legendario destino en sus fuertes y gruesas manos independientes.

Desde las infinitas imágenes y voces que permanecen tatuadas, palpitantes en su memoria, recuerda José del Rosario algunos principios de vida que, afirmativa y lúcidamente, le permitieron llegar a ser el colombiano más viejo del planeta:

· Alejarse con decisión de las tentaciones y vagabunderías de las ciudades, grandes o pequeñas, y permanecer en medio de la Naturaleza.

· En este sentido, estar retirado de los brutales –y lacerantes, añadimos nosotros- ruidos que producen las urbes modernas.

· Amar el silencio por sobre todas las cosas y personas.

· Beber en solitario “ron fermentado a base de panela, y en el recipiente, introducir una herradura caliente” (consejo de un Dionisos del trópico).

· Trabajar con libertad y en autonomía, todo el día y todos los días.

· Desarrollar la fuerza de un buey, y su sostenida y permanente resistencia.

· Caminar, precisa y pausadamente, como los respetables bueyes lo enseñan, siendo capaces de llevar sobre los hombros un bulto de comestibles durante doce horas y soportarlo de un pueblo a otro.

· Reír – se. Hacerle bromas a quienes nos rodean.

· Y volver a reír, y nunca participar en una guerra, mucho menos si se trata de guerras fratricidas (y de un siglo a otro como las colombianas).

· Completar 24 hijos e hijas, y vivir con más ganas que todos ellos. Aquellos serán concebidos en sólo dos mujeres de prolíficos vientres, una llamada Epifanía, y la segunda, Susana.

En definitiva: caminar siempre; buscar independencia y silencio; internarse en la Naturaleza y vivir existencialmente sus ritmos y tiempos; devenir y permanecer fuertes, trabajar, trabajar y trabajar; ser bromista y reír; abandonar estas ciudades malditas de vagabunderías y borrachos…

Y por último: “estar con Dios y no pensar en lo malo”.

Estos, los Mandamientos para una eterna juventud de José del Rosario…

jueves, 14 de agosto de 2008

Spleen y polític(os)a

por Carlos Vásquez - Zawadzki

Del bajo latín splen y del griego splên, el filósofo francés del siglo XVIII Voltaire –el hombre de la deseada y necesaria tolerancia— lo escribía splin, como también lo hacía el dramaturgo Diderot. Baudelaire escribirá a su vez, spleen: significa hipocondría y melancolía pasajeras, sin aparente causa, caracterizadas por la repulsión de todo lo habido y por haber…

Es también humor negro, como por ejemplo escribir a sotto voce que la actividad política en el país produciría repulsión, tanto pasajera como permanente. Esto, de arriba a lo alto de la pirámide, como decir de la tierra a la tierra del poder.

Y más que ‘hipocondría y melancolía’, lo que estaría en juego, por la importancia dada por los medios masivos de comunicación al des-valorizado quehacer político, es la hartura, la llenura, la saturación en los habitantes de las ciudades, es decir, nosotros.

¿Cómo no sentirse saturados, ahítos, de la presencia diaria y semanal, mensual y de nuevo diaria y a todas horas del primer mandatario de la nación. Omnipresente en toda la geopolítica. Omnisapiente en toda la ‘patria’. Por todo y para todo: al ojear una página del periódico, al escuchar más que ver los noticieros de televisión, al buscar una emisora musical para escapar de su acento melcochudo (como el de mis abuelos paisas, ¡Ave María, hombre!). Allí, siempre aquí, en todo lugar mediático. Para decirlo con Borges, en todas las esquinas rosadas…

Y luego sus tozudos ministros de defensa y agricultura y protección social (añadamos recientemente al insípido Canciller). Buscando mojar prensa… y radio… y t.v… Ellos saben, como el patrón, que la cosa es con los medios, por los medios, en los medios y a su pesar de los medios. Ellos también saben pescar todos los días en el río revuelto del (des)orden público y social. Y eso lo hacen con pasión y razón, aparecer y hablar: “pesco o peco yo pe(s)cador, luego, soy ministro de Estado”. Y dejar huellas en retina y oído, pero con poco peso y sentido en nuestras memorias.

Y así las massmediáticas cortes, el massmediático fiscal, el massmediático procurador, el massmediático defensor del pueblo… y todos y todas los y las ministros del despacho sin empacho de figurar y hablar: “Hablo, luego existo políticamente”. Y eco, eco, eco en los medios.

Pero, lo que vemos y escuchamos es en gran parte retórica de la imagen y la palabra, para con-vencernos. Lugares comunes de la política o la politiquería y aún del derecho, repeticiones, refritos, frases calcadas de otras frases similares, palabrería usada en cualquier circunstancia, vehemencia o displicencia e indiferencia calculadas, vacío y nadaísmo (¡perdón, Jota!). En (casi) todo, una monumental mediocridad.

Entonces, pocas preguntas de fondo, pocos conceptos pertinentes, pocas políticas inteligentes de Estado, poco cacumen individual y colegiado, poca generosidad, poca dimensión humana y social, poca innovación y creatividad, poca bondad, poca justicia de todo género, poca solución de largo plazo, poca grandiosidad, etc.

Y un gigante spleen o splin o aburrimiento o repulsión y cansancio existencial. Una hartura mayor con quienes están desde hace seis años en el poder. Y una llenura con revoltura con los que vienen detrás, como lobos del hombre, por la primera magistratura. Para girar una y otra vez, viejo Nietzsche, en redondo.

domingo, 10 de agosto de 2008

"El sueño de la razón y la pesadilla de la Historia en las trilogías de Carlos Rojas", de Cecilia Castro Lee



por Carlos Vásquez – Zawadzki

La obra de Carlos Rojas (“veintiocho novelas, varias novelas cortas y una docena de cuentos…”) es una de las más fecundas y significativas de la literatura española e iberoamericana de los siglos XX y XXI, y su conocimiento por parte de la ensayista y profesora Cecilia Castro Lee (…”este libro se comenzó a escribir hace ya un cuarto de siglo cuando leí por primera vez una novela de Rojas. Se trataba de su novela más reciente Mein Führer, Mein Führer! El libro prohibido (Planeta, 1975)…”), es el producto de un riguroso trabajo investigativo, conceptualmente interdisciplinario y metódica y rigurosamente analítico – textual. Cecilia Castro Lee lo aborda en una visión de conjunto, unificando la cosmovisión de Carlos Rojas, bajo el tema de El sueño de la Razón y la pesadilla de la Historia en las trilogías de Carlos Rojas, “es decir entre Goya y Joyce”.

El ‘corpus’ conceptual y analítico –decíamos, interdisciplinario- de Cecilia Castro Lee, está fundamentado en los desarrollos epistémicos y crítico - literarios de las últimas décadas. Es un ‘corpus’ a la vez inteligente e inteligible, que no solamente aporta al conocimiento de la totalidad de la obra de Carlos Rojas, cuanto al campo o subcampo discursivo de la escritura ensayística iberoamericana.

Decimos, inteligente e inteligible: una escritura ensayística dialógica, de una plasticidad única en cuanto al rigor del saber nombrar sentidos múltiples y/o polifónicos, como también al decir placentero que se comunica al lector o lectores para hacerlo comprehender e incorporar conocimientos. Cecilia Castro Lee propone claves de lectura de cada una y del conjunto de la obra de Rojas, que posibilitan un conocimiento de la(s) misma(s) en su complejidad estética y literaria, en su concepción y en su resolución narrativas específicas intertextuales/ dialógicas. Pero, aquí, el ‘saber’ de la ensayista es ‘sabor’ –como lo proponía un Roland Barthes-, regusto o sabor del saber para los estudiosos –quienes se inician pero también para los conocedores- de la obra de Rojas.

Entre Goya y Joyce, la cosmovisión de Carlos Rojas… es decir, entre la crisis racionalista que señalaba el fin de la utopía de la Ilustración en el siglo XVIII (y una de las claves de lectura en el grabado 43 de la serie Los caprichos: “Nadie se conoce” y “Los hombres no saben el camino”) y Stephen Dedalus y la pesadilla de la historia (individual y colectiva y/o de la humanidad), en Joyce, conciencia de la historia como camino hacia la muerte. Frente a lo cual Rojas propondría como ethos creador la remisión: “despertar de esa pesadilla y componer la historia hecha añicos por la insensatez colectiva”.

Cecilia Castro Lee formula entonces como conjetura mayor la oscilación de la obra de Rojas entre el sueño de la Razón y la pesadilla de la Historia. Sus personajes participarán “de la visión crítica de la Historia a la manera de Joyce y buscan recobrar el tiempo perdido a la manera de Proust”.
En las trilogías de Rojas, “Textos que abordan el discurso del ser y del querer ser, textos indagatorios sobre el sentido de la existencia que invitan a un despertar de la conciencia”. Textos innovadores, precursores de la postmodernidad ficcional. Textos, a la vez interculturales e interdisciplinarios, que borran fronteras genérico – discursivas, en diálogos con otras textualidades literarias y culturales, y en busca “insaciable de la identidad como antídoto a la máscara, a la inautenticidad y la desesperanza”.

En esta perspectiva estética, las obras narrativo - ficcionales de Rojas son auto-reflexivas y autónomas en el campo literario, mismas que posibilitan a la ensayista adelantar –centrándose en las trilogías- lecturas plurales: mítica y mágica, ekfrástica, historiográfica e ideológica (y de las ideologías), existencial, y en sus génesis y estructuraciones discursivas y narrativas.

Así, por ejemplo, en su lectura de la Trilogía de Sandro Vasari (publicada entre 1978 y 1982), considerada por la crítica como su obra de madurez, Rojas creará al personaje Vasari –afirma Cecilia Castro Lee- como su alter ego, proclamándolo “autor ficticio de la trilogía”. Vasari, un escritor de ficciones, “vale decir un perseguidor de sí mismo a través de sueños y quimeras”. Un personaje que padece y goza en su incertidumbre “acerca de su propia identidad y se cree alma en pena que busca saber quién es a través de sus ficciones”. Las novelas de la Trilogía están concebidas mediante los sueños del personaje. Allí, “Los personajes se conectan a través del sueño y el lenguaje del uno deviene el del otro”. Así la estructura narrativa se escribe en abîme: Vasari/ Goya/ Dali/ Lorca… “El lector” (de la Trilogía) “atestigua en esta forma la gestación de la novela y la crisis que la engendra”: Vasari/ España… “El sueño como recurso literario, proporciona (…) la estructura de (la) novela, las coordenadas espaciales y temporales y la materia misma de la novela”. En esta dimensión: “La obra así concebida ofrece al lector la experiencia única de una creación desde dentro”, en su auto-nomía y campo discursivo literario, establecidos en la modernidad de la novela europea y desde los años sesentas en Iberoamérica.

Así mismo en la(s) lectura(s) de la Trilogía de los Jardines (eros, locura y arte: nostalgia y busca de un paraíso) y la trilogía Memoria de la Historia (Una civilización en crisis y el arte que la atestigua), para concluir en las memorias del novelista y su producción pictórica.
En síntesis, un trabajo ensayístico excelente, un libro memorable.